Celebración del Mes de la Ciencia y la Tecnología, Discurso Ministra

 

Celebración del Mes de la Ciencia y la Tecnología

Casa del Cuño, 5 de Agosto del 2010

Intervención de Clotilde Fonseca

Ministra de Ciencia y Tecnología

 

El ortoedro de vidrio y la historia de la moneda

 

Nos reunimos hoy, en este hermosísimo ortoedro de vidrio,  sorprendente estructura hecha de geometría, acero y transparencia para celebrar el inicio del mes de la ciencia y la tecnología.  Aquí existió un día una fábrica de monedas.  Fue precisamente en 1828 cuando inició su actividad generadora de piezas que permitieron la transacción de bienes y servicios en el marco de una  sociedad fundamentalmente agrícola y de una democracia naciente.

 

La Casa del Cuño ha visto cientos de transformaciones a lo largo de más de siglo y medio de historia.   Aquí se utilizaron múltiples troqueles, se crearon monedas de muy diferente material y monto reflejo de una sociedad que, con el pasar del tiempo, cambió, se industrializó, de una sociedad que logró evolucionar  en su visión de mundo y llegó a convertir una antigua fábrica de monedas en un espacio para las ciberartes y la cultura.  Este lugar es símbolo de un país que se transforma y que intenta forjar un futuro definido por las líneas del desarrollo y la modernidad.

 

La ciencia:  Base del desarrollo contemporáneo

Celebramos hoy, muy especialmente, la historia de un país que, poco a poco, adquiere la convicción de que la ciencia y la tecnología están en la base misma de nuestro desarrollo y de nuestro futuro, un país que ya da muestras de que ha comprendido que la ciencia y la tecnología son la moneda del presente y del futuro, el troquel que acuñará nuestro porvenir.

 

Y es que, el conocimiento científico y tecnológico—y muy particularmente su aplicación al desarrollo de emprendimientos sociales, culturales, industriales y económicos—constituye  la trama fundamental del desarrollo contemporáneo.

 

Castro Madriz y la ciencia en Costa Rica

 

Algunos costarricenses lo comprendieron y lo sostuvieron en una época realmente temprana. Jamás nos cansaremos de destacar la visión de avanzada que tuvo José María Castro Madriz, cuando afirmó en el discurso inaugural de la Universidad de Santo Tomás, que,

 

"Triste del país que no tome a las ciencias 

por guía en sus empresas y trabajos.

Se quedara postergado, 

vendrá a ser tributario de los demás 

y su ruina será infalible,

porque en la situación actual  

de las sociedades modernas,

la que emplea más sagacidad (astucia) y saber, 

debe obtener ventajas seguras sobre las otras" 

Castro Madriz planteó  esta idea transformadora en 1844.  Se trata de una idea que pudo haber modificado  para siempre el curso la historia de nuestro país, si hubiéramos puesto suficiente atención a su planteamiento.  No hay duda de que en la mejor tradición costarricense comprometimos nuestro esfuerzo con la educación, con la formación de las personas.  Pero Castro Madríz nos anunció, en tiempos  tan tempranos que el gran desafío de su época—que sigue siendo el mismo de la nuestra—que la ciencia (y la técnica, según dicen algunos) debe ser la guía de nuestros trabajos y empresas.”  ¡Extraordinaria la visión que planteó un líder y un político nacional ya a  mediados del siglo XIX!

 

Japón y los Meiji, el inicio de un proceso transformador

La conciencia de la importancia que para el desarrollo tiene la ciencia no fue exclusiva de nuestro prócer, sin embargo.  Basta observar lo que ocurrió en Japón veinte años después, en 1868 , para constatar  lo que puede derivarse de una visión que es escuchada, de una visión que se convierte en política y acción.    Me refiero al caso de Japón, también a mediados del siglo XIX cuando los Meiji, importantísimos líderes de la historia japonesa  cruzaron las fronteras del aislamiento nipón para mirar lo que ocurría en Occidente.  Al volver, la constatación de los Meiji fue semejante a lo que ya leía en la historia Castro Madriz:

 

“ No es tanto... en la industriosidad

donde se encuentran las diferencias con Occidente.

Tampoco en recursos naturales.

 

La diferencia está

en la aplicación de la ciencia

a la producción,

 

en el planeamiento, la organización

y en el uso disciplinado de las habilidades

 

(el subrayado es nuestro).  La penetrante observación es de los Meiji, su convicción, cambió el curso de la historia japonesa.  Es en ese momento en que empieza a gestarse el “llamado milagro japonés,” que transformó la historia de su país y que los convirtió—gracias a su inversión en educación, ciencia y tecnología en la potencia mundial que  hoy conocemos.

 

El desarrollo de las sociedades modernas: Corea, Singapur, China...

 

El desarrollo de las sociedades modernas, como hemos podido constatar, hoy está  íntimamente ligado a  la ciencia y la tecnología. No es posible explicar el desarrollo de Japón, de Corea, Singapur o de China sin  hacer referencia a sus políticas de ciencia y tecnología, a las inversiones en estos campos que han transformado por completo sus sociedades y su producción.  Estamos ante países que han reducido sus inversiones de  capital para destinar cada vez más fondos a la investigación y desarrollo, a la generación de nuevos productos y servicios basados en el conocimiento, en la innovación, en la generación de nuevos productos y servicios.

 

 

El MICIT y el impulso a la Ciencia

 

En el MICIT estamos convencidos, cada vez con más fuerza, que el camino de la ciencia y la tecnología ha venido impulsando de manera transformadora el perfil productivo y las expectativas  de desarrollo de nuestro país.  Es mucho, sin embargo, lo que todavía está pendiente, mucha la inversión y la transformación que es necesario hacer.     El país requiere, que tomemos conciencia y que, como nación, impulsemos y defendamos el desarrollo científico y tecnológico. La ciencia y la tecnología deben  ser el pivote del desarrollo nacional.

 

Precisamente por esta razón, hemos querido darle mayor impulso y  fuerza a la celebración del mes de la ciencia y la tecnología.  Hemos querido contribuir a que la sociedad  tenga conciencia del aporte de los científicos al desarrollo nacional, lo conozca, lo disfrute y lo valore.   Por eso, más que celebrar un día, hemos declarado la celebración del mes de la ciencia y la tecnología, y hemos organizado dentro de este mes un amplio cúmulo de actividades que estamos poniendo en ejecución con el impulso y la articulación de todos los funcionarios del MICIT pero, también, con el concurso de muchas instituciones colaboradoras y amigas.

 

Estamos convencidos de que Costa Rica tiene que empezar a transitar por la vía de la modernidad, por  la vía del conocimiento, por la vía de la investigación y su aplicación a los desarrollos sociales, industriales, empresariales  y académicos.  El país tiene que transformar la calidad de vida de los ciudadanos apoyado en el conocimiento científico, en los resultados de la investigación científica y en los desarrollos tecnológicos.

 

Aún en tiempos de crisis y de dificultades financieras,  como las que vive el país y el mundo en este momento, es preciso mantener empuñada la bandera de la ciencia y encendido el espíritu científico, el espíritu emprendedor,  el espíritu innovador que infunden energía y vida a las actividades productivas, al desarrollo social y a la identidad nacional.    La identidad del país tiene que vincularse  no solo al turismo y al ambiente, sino también, y de manera muy fuerte, a la innovación, a la tecnología y a la ciencia.  Allí está el futuro de las nuevas generaciones.

 

La celebración del Mes de la Ciencia y la Tecnología debe ir encaminado precisamente en esta dirección.  Tenemos que lograr que como sociedad se comprenda mejor el papel de la ciencia y la necesidad de fortalecer la investigación científica y sus aplicaciones al mundo de la práctica y del quehacer empresarial y que ésta incida en la generación de productos de mejor calidad y pertenencia.     El país necesita que seamos aún más efectivos en cultivar las vocaciones científicas y en cuidad que quienes la tienen puedan llevar a término sus aspiraciones de hacer carrera en estos campos, en universidades serias, en carreras acreditadas.  Es necesario que acerquemos la ciencia y la tecnología a la comunidad, al desarrollo rural y al desarrollo urbano en las zonas de mayor necesidad.

 

Los educadores, los dirigentes comunitarios, los padres, los abuelos, los amigos debemos comprometernos con la causa de fortalecer el interés en  los temas científicos y en su relación con la formación de nuevas y más modernas formas de ciudadanía.

 

Una parte fundamental de nuestra agenda en el mes de la Ciencia y la Tecnología es precisamente, destacar los logros de quienes trabajan en este campo y, también, de quienes sobresalen como estudiantes en este campo.  Hemos querido subrayar el aporte científico que dan al país las generaciones jóvenes que se destacan, una y otra vez, aquí y más allá de nuestras fronteras.     En este marco nos complace muchísimo reconocer hoy, la extraordinaria labor de la  Dra. Adriana Troyo,  quien ha hecho importantes aportes a la investigación médica, y, muy particularmente, en el caso del dengue y la enfermedad de Chagas.   Celebramos, también, los logros obtenidos por todos esos jóvenes que obtuvieron medallas de oro, plata y bronce y también medallas de honor en distintas competencias mundiales en el campo de las matemáticas, la química y la ingeniería.  Ellos se han medido con los más grandes y con los mejores y merecen nuestro reconocimiento.

 

En el MICIT estamos convencidos de que la ciencia debe formar parte de nuestras aspiraciones, de nuestros valores, de nuestros sueños.  Debe formar parte también de nuestras prácticas, del acervo y del instrumental de nuestra sociedad.  Porque, como todos sabemos, y debemos recordar siempre, la ciencia es mucho más que una materia de estudio, es mucho más que un tema de conversación o de reportaje periodístico.

 

Es preciso que recordemos siempre, tal como lo definió Richard Feynman, Premio Nobel de Física, la ciencia es 1)  un método, una manera de descubrir las cosas.  2) un conocimiento, un cuerpo de saber que surge de lo descubierto.  3)  un conjunto de aplicaciones,  de cosas nuevas que surgen a partir de los resultados de lo investigado y lo descubierto.

 

La ciencia es, entonces, una forma de comprender el mundo, una forma de abordar los problemas, un campo disciplinar con rigurosas estrategias de acción y pensamiento.  Celebramos hoy, por lo tanto, no solo esa forma de ver el mundo sino las contribuciones que se han derivado para nuestra sociedad y a las que, gracias al ímpetu de las nuevas generaciones, continuarán dándose.    Es preciso que continuemos formando mentes científicas y observando y destacando sus aportes, porque, como nos lo recordó una y otra vez Richard Feynman,

 

“Una parte

de la aventura de la ciencia

reside en tratar de encontrar

Un límite….

y tratar de estirar

una imaginación humana

(  y, agregaría yo,

también nuestro conocimiento y nuestra  la voluntad )

tan lejos como sea posible…”

 

 

 

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